Datos que transforman: formación liderada por mujeres

Creemos, tal y como desarrolla el Marco de Copenhague, que el rol de las organizaciones populares, de los pueblos y de la sociedad civil es clave para el monitoreo del avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y que los gobiernos y empresas rindan cuentas de sus acciones. Sin embargo, este marco de los Datos Ciudadanos no se agota en el monitoreo de los ODS, sino que plantea una forma alternativa de generar, analizar y usar datos más abierta e inclusiva, en la que distintas voces puedan ser escuchadas. 

En este contexto, junto a la Plataforma Mujeres y Derechos a Tierra y Territorios LAC, proponemos un espacio formativo orientado a fortalecer capacidades en torno a la Agenda 2030, el seguimiento de los ODS con énfasis en el 5 (Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas) y la Meta 5.a2, y el desarrollo de estrategias de incidencia y vocería para la defensa de los derechos territoriales de las mujeres rurales. Es fundamental ampliar la capacidad de generación, análisis y uso de datos de la ciudadanía, así como el empoderamiento de las comunidades a la hora de entablar diálogos con las instituciones públicas o en instancias de toma de decisiones.

De esta capacitación virtual, “Liderazgo de Mujeres, Juventudes y Agenda 2030 con enfoque en Derechos a la Tierra”, participarán cerca de 50 lideresas, líderes comunitarios y jóvenes comprometidos/as con la promoción de los derechos de las mujeres y el acceso equitativo a la tierra de Colombia, Argentina, Bolivia, Ecuador, Guatemala, México, Perú, Surinam, Venezuela, Nicaragua, Antigua y Barbuda y Paraguay. Tendrá una duración de 4 meses y articulará la producción de conocimiento con la acción política, ofreciendo a las organizaciones de base un camino para disputar narrativas oficiales, exigir compromisos estatales y consolidar sus propuestas en torno a la tierra y el territorio.

La ruta de incidencia en América Latina y el Caribe

En nuestra región, la disponibilidad de datos en general y de información desagregada por género sobre el acceso, control y seguridad de la tierra en particular, sigue siendo limitada, especialmente en lo que respecta a los territorios colectivos de pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y campesinas. El más reciente reporte sobre avances en los ODS evidencia que en todos los países, a excepción de Argentina, persisten retos significativos para la consecución del Objetivo 5. Aunque existen compromisos formales de los Estados, persisten vacíos significativos en los sistemas estadísticos, la coordinación institucional y la voluntad política para generar y reportar datos que reflejen la situación real de las mujeres.

Esta falta de información no es un problema técnico aislado, se traduce en obstáculos para la participación política, la rendición de cuentas y la defensa de derechos, debilitando elementos básicos de la democracia en la región. Las mujeres rurales, indígenas, afrodescendientes y campesinas enfrentan estas limitaciones de manera más aguda, pues sus experiencias de acceso y control sobre la tierra rara vez quedan registradas en las encuestas oficiales.

En esta capacitación que comenzará el 12 de agosto, se utilizará una plataforma de aprendizaje de la International Land Coalition (ILC), allí se subirá el material de estudio: bibliografía y los videos de cada encuentro. Además, en cada clase contará con interpretación porque las inscriptas no son todas de habla hispana.

Es necesario que los datos sean un producto de amplia comprensión, difusión y uso, capaz de apoyar la incidencia y la defensa de derechos. Esta instancia de capacitación no será un ejercicio aislado, sino la primera etapa de una ruta de incidencia concreta. Las personas que serán parte aplicarán lo aprendido en la elaboración de reportes alternativos, la facilitación de diálogos nacionales con autoridades y actores clave y la construcción de mensajes y recomendaciones que llegarán a espacios regionales e internacionales, haciendo uso de datos ciudadanos. Será el comienzo para transformar capacidades en acción política, articulando el trabajo local con la incidencia global en torno a los derechos de las mujeres rurales a la tierra y al cumplimiento de la Agenda 2030.